6.11.16

207.

Los talleres artísticos dicen mucho de la personalidad de quienes los habitan. Son como un cuarto propio en el que se suelen pasar muchas horas, son ese lugar en el que uno se deja llevar, donde surgen las ideas, un espacio muy personal que es testigo de nuestros éxitos y fracasos. Son como un microuniverso en el que cada cosa tiene su sitio y hay un sitio para cada cosa... Así es el taller en el que estuve durante mi mes de formación en Akazu, Japón.

































































































































































































































































9.10.16

206.

Hace casi un par de semanas que he vuelto. Estoy instalada de nuevo en el ritmo de mi día a día. Repito, de manera inconsciente, la misma coreografía que antes pero es posible que algo haya cambiado. La verdad es que no lo sé.

Y tampoco sé qué responder cada vez que me encuentro con alguien y me pregunta: '¿Qué tal en Japón? Impresionante, ¿no? ¡Habrás aprendido un montón de cosas! ¡Tendrás mil ideas para hacer piezas nuevas!'. No lo sé, en serio. Todavía no. Necesito reposarlo.

Sé que inicialmente fue un choque tremendo. Me acordé mucho de un consejo que me dio una amiga que pasó largas temporadas en Japón investigando sobre cerámica. Me dijo que era un país muy especial, que te atrapa, pero que poco tendría que ver lo que me había imaginado con lo que me encontraría al llegar y que, además, sería duro. En mi caso no lo definiría como duro, pero sí como una prueba. Pero también es cierto que llegó un momento en el que me pareció lo más normal del mundo estar allí. Muy contradictorio.

En cuanto a mi trabajo personal, la incógnita sobre lo que vendrá ahora es aún más grande. Si antes siempre decía que este oficio no entiende de prisas y que a veces los resultados se comienzan a ver pasados unos meses o, incluso, unos años, ahora me reafirmo todavía más. Yo estuve cinco semanas en Japón, es decir, un suspiro. Además, allí es como si el tiempo se rigiese por otras normas, como si su densidad y su peso fuesen otros... Dicen que los japoneses son ese tipo de personas que se forman a si mismas, paso a paso, con paciencia, que los atajos no existen para ellos. Es cierto, todo se centra en probar, caerse, levantarse y empezar de nuevo. Repetir. Otra vez, otra vez, otra vez. Hasta sentir que un día has alcanzado algo que no es más que una puerta hacia un reto que te hace iniciar un nuevo ciclo, otra vez.

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Un día visité una antigua casa tradicional que tenía un jardín interior el cual albergaba un viejo horno de leña en el que cocían cerámica. En un lateral, entre las piedras, había una fuente natural. Por una estrecha caña de bambú corría - rítmicamente - una gota de agua. En aquel lugar tan silencioso sólo se escuchaba eso, nada más. Las gotas caían en el interior de un enorme recipiente, hermosamente decorado en tonos rojos y verdes. Estaba totalmente lleno, contenía el agua de a saber cuántos días o semanas. Pero ésta parecía no desbordarse, apenas se apreciaba, era demasiado sutil. Entonces lo comprendí, cuando emprendes un camino no hay atajos: para llenar el recipiente hay que ir gota a gota siguiendo siempre el mismo ritmo, incesante. Hasta que sea lo único que sientas. Hasta completarte. Y, aquello que sea innecesario o accesorio, se desbordará, sutilmente.
























19.8.16

205.

Los meses han transcurrido entre lapsus, encargos, prisas, cocciones, proyectos, subidas y bajadas. Vertiginosamente, hasta llegar aquí. Hace apenas unos días que soy consciente de que dentro de poco me despertaré en un lugar diferente y que mi rutina será otra. 

Mi avión sale el domingo, muy temprano, pero hasta el lunes no aterrizaré en Japón, donde estaré durante cinco semanas, asistiendo a un curso intensivo de cerámica. Todavía no he hecho la maleta, pero sí he ido separando algunas cosas - poniéndolas sobre una cama - para no olvidarlas. Hacía tiempo que no viajaba así, anticipando el viaje, con ganas y nervios a partes iguales. Incluso me he comprado una libreta, que será mi diario. Es posible que recupere las ganas de escribir... quién sabe. Creo que me voy en buen momento, justo ahora. Con menos lastre. Ligera. 

Eso sí, me pregunto cómo será mi cerámica a la vuelta y cómo me cambiará esta experiencia. A día de hoy, tengo un proyecto muy personal que me ha devuelto la ilusión pero que tendrá que reposar en las estanterías del taller durante mi ausencia. No me importa, no tengo prisa. 

Aunque aún está en una fase inicial, me apetecía mucho compartir esta pequeña muestra. 

el murmullo de las piedras, Verónica Moar  (2016)


'Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
(...)
Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.'
( Constantino Cavafis)

5.6.16

204.


Hace poco os comentaba (aquí) que me había embarcado en un proyecto de esos que suponen un reto pero que no dudé en aceptarlo pues sabía que las ganas e ilusión iban a compensar todo lo demás. Dicen que las cosas buenas se hacen esperar y hoy, por fin, puedo enseñaros el resultado de este encargo que me tuvo ocupada una buena temporada.

Si bien en la primera entrada, en la que os presentaba mi colaboración con el grupo Abastos 2.0, comenté que mis platos se iban directos a las mesas de su nuevo restaurante [barra]Atlántica en Madrid, ha habido algunas novedades desde entonces que me alegra especialmente contaros. El caso es que las piezas que les diseñé en exclusiva no sólo se han colado en ese local sino que, desde abril, también se encuentran en otro restaurante de la casa: O Loxe Mareiro, en Carril. El lugar es impresionante, no podría imaginar un entorno mejor para mi vajilla.

Aunque todavía no he tenido la oportunidad de ir a ninguno de los dos locales (desde luego está en mi lista de pendientes), por el momento me conformo con estas fantásticas imágenes que son obra del fotógrafo César Martíns y que forman parte de una serie sobre "Artesanía + Gastronomía" que ha realizado para la Fundación Centro Galego da Artesanía e o Deseño. 

¿Qué me decís? ¿Reservamos mesa? ;)




3.4.16

203.

Aunque a veces reniegue un poco de ellas (sobre todo por el tiempo que nos roban), la verdad es que las redes sociales tienen ese poder de conectarnos con personas que de otra manera quizá no hubiésemos conocido. Así fue como descubrí el trabajo de la fotógrafa Alicia Macías, gracias a Instagram. Me gusta mucho cómo aplica su particular visión a las fotos que toma, así que cuando traspasamos esa línea virtual e intercambiamos varios mails con el fin de colaborar de alguna manera me hizo especial ilusión. 

Hace unas semanas le envié a Alicia una pequeña selección de piezas a Valencia para una sesión de fotos muy especial y a los pocos días tenía en mi buzón un archivo con el resultado. He de reconocer que me ha encantado; me gusta particularmente que mis cuencos, jarrones y teteras estén fuera de su contexto habitual y que haya creado pequeños paisajes inusuales desde una mirada muy arquitectónica. Os dejo una muestra de mis favoritas:

 
 































 































 































 































 































 
































Por cierto, si tenéis cuenta en IG - y os apetece seguirnos la pista por allí - mi nombre de usuaria es @veronica_moar y el de Alicia es @alicia_macias ;)

6.3.16

202.

 
Entreabrir la puerta y observar, desde la impaciencia, cómo aquello que era tan sólo un trozo de arcilla arrancada de la naturaleza -sin una forma definida- se va transformando en un objeto que perdurará en el tiempo. Me observo las manos, pues son ellas las culpables de este proceso, pero miro con respeto al horno ya que él siempre tiene la última palabra...
*
La cerámica no entiende de prisas.


7.2.16

201.

Estaréis de acuerdo conmigo en que una de las características que han definido a mis piezas desde que comencé es el uso de una base clara en todos mis diseños. Hace tiempo escribí por aquí lo mucho que me gusta la porcelana, por su blanco tan especial, por su tacto y su acabado. Sin embargo, después de bastantes pruebas con varias arcillas y esmaltes, confieso públicamente mi infidelidad pues me he rendido ante un gres muy oscuro y rojizo para hacer las teteras.

Hay algo en este material que me resulta muy auténtico a la vez que rústico, que me transporta a la tierra, a la tradición. Antes de llegar al diseño definitivo probé otras formas más convencionales pero no me convencían, era como si no fuesen 'mías'. Durante el proceso, no sé por qué me acordé de las antiguas chocolateras con ese asa lateral tan característica y su forma cilíndrica, más ancha en la base, y pensé que podría ser muy interesante reinterpretar ese diseño y darle otro uso... hice más pruebas y así fue cómo nació la tetera que me cautivó en cuanto la saqué del horno. La arcilla luce al natural, sin artificios, esmaltada en un color verde mate sólo en su interior que asegura que sea totalmente impermeable y con un acabado rugoso pero agradable al tacto en el exterior.

 
Sin embargo, mi sorpresa realmente llegó cuando compré un libro sobre cerámica tradicional japonesa y descubrí que las teteras más antiguas, llamadas 'kyusu' (que realmente significa 'tetera'), se caracterizaban por tener precisamente el asa a un lado! Aunque para hacerlas empleaban diferentes barros, las más habituales eran oscuras, sin apenas esmalte. Yo siempre digo que somos el resultado de la historia que nos precede y que el pasado, a pesar de lo mucho que ha cambiado todo en innumerables aspectos, es nuestra verdadera identidad, ¡¡y esto lo confirma!! Así que, aparte del modelo anterior que es más original y estilizado, también me he animado a hacer su versión redonda, más clásica, a modo de pequeño homenaje.

En diciembre hice una pequeña hornada que no llegué a subir a la tienda online pues se agotaron durante las jornadas de puertas abiertas que hice en Navidad, pero me consta que algunos/as os quedasteis con las ganas. Por eso escribo esta entrada, para comentaros que si todavía queréis una sólo tenéis que escribirme un mail (hello.veromoar@gmail.com) pues he decidido realizar el modelo que más os guste de los dos bajo pedido. ¡Espero que os parezca bien la idea!



24.1.16

200.


Escenario para una vida.
Aferrarse a la tierra -
ser parte de ella.
Echar raíces.
Tener paciencia y observar.
Cada rama, cada hoja, cada cambio.
Verde, amarillo, marrón.
Crecer.
Alargar los brazos 
hasta acariciar las nubes.
(enero 2016)


14.1.16

199.

Aquí estoy, con la vista fija en la página en blanco -como es habitual por estas fechas- tratando de poner en orden mis recuerdos y hacer balance del año pasado en el blog. Esta bitácora cumplió cuatro años hace tres días y, aunque ya tengo cierta experiencia escribiendo por aquí, esta vez me ha costado más que de costumbre. El 2015 ha pasado como una exhalación y, sin embargo, han sucedido tantísimas cosas...

Cuando tengo la oportunidad de cruzarme y charlar con alguno de los que me seguís, o cuando recibo vuestros mails, siempre me comentáis que os parece que todo me va muy bien a juzgar por la cantidad de cosas que hago y publico. Imagino que esto se debe principalmente a la manera que tenemos de filtrar la información tanto yo como las personas que desempeñamos una actividad que depende tanto de la promoción a través de las redes sociales. Dentro de unos límites, ya que esto no deja de ser un espacio laboral, yo intento ser lo más transparente posible y, por supuesto, ¡¡todo lo que os he contado ha sucedido!! Pero también es cierto que hay muchas más historias que se quedan en la trastienda, quizá por no ser tan atractivas o de interés para las personas que estáis al otro lado. Realmente ha sido un año bastante duro (de esos años feos a rabiar), menos mal que han pasado también una serie de cosas buenas que han equilibrado la balanza. Es difícil marcar una barrera entre lo personal y lo laboral en una actividad como la mía que depende tanto de la inspiración y la creatividad, pero así es la vida, ¿no? Así que, dejando a un lado los asuntos personales, los problemas que tuve por culpa de la avería del horno y esa pérdida vital a finales de verano que ha marcado tanto mi estado de ánimo en los últimos meses, a nivel profesional creo que mi 2015 se podría bautizar como el año de los GRANDES PASOS.

Para empezar, durante el año pasado me centré principalmente en crecer más a nivel local, en ser parte activa de lo que me rodea y de los orígenes a los que pertenezco, para así poder crecer a otros niveles y llegar a otras personas. Por ello tomé la decisión de presentar mi trabajo a la Fundación Centro Galego da Artesanía e do Deseño de Galicia y, aunque me costó dar el paso (más por autoexigencia que por otra cosa), ahora no podría estar más satisfecha. Gracias a ello, mi cerámica ha estado presente en dos ferias internacionales de gran prestigio: FORMEX (Estocolmo) y Tent & Super Brands (Londres).

He realizado algunos trabajos por encargo que me han puesto en serios aprietos (a nivel creativo y de identidad), pero he aprendido mucho de ello especialmente de cara al futuro. A cambio, gracias a otros encargos, también he sacado lo mejor de mí; recuerdo con especial cariño la pieza que presenté en enero del año pasado para la Gala X Aniversario de la ONG Implicadas no Desenvolvemento o, más recientemente, la colaboración con el grupo Abastos 2.0 para la creación de una vajilla exclusiva que desde hace unos días luce sobre las mesas de su restaurante BarraAtlántica en Madrid.

También he colaborado en proyectos que me han removido por dentro, de esos en los que te embarcas sin pensar en beneficios económicos ni en la trascendencia que podrán tener. Proyectos hechos con el corazón, como el hecho de ceder mis piezas para formar parte del escaparate de la zapatería Moksín en Santiago de Compostela y así poder crear un espacio lleno de vida (podéis leer la historia aquí).

Si algo lamento, es no haber tenido más contacto con vosotros a nivel presencial. Esto se ha debido a que apenas he participado en mercados como en años anteriores - salvo por la Feria de la Primavera en Santiago ¡que ya es una cita ineludible! Por ejemplo, me ha dado mucha pena no haber podido estar en noviembre en Barcelona para participar en el We Love Cats Market. Por otra parte, como a veces me preguntáis por qué no me muevo más, creo que esta es una buena ocasión para aclararlo. Veréis, el tema de los mercados se está volviendo un poco complicado y, en mi opinión, la cosa se resume en el dicho "hasta lo bueno cansa"; creo que en la actualidad hay un exceso de ferias y mercados y el tema se ha diversificado tanto que casi hay más de uno cada fin de semana. Además, las tarifas para participar en muchos de ellos son escandalosamente altas, creedme, y yo no me puedo permitir ni desplazarme tanto ni estar desembolsando esas cantidades cada dos por tres. Menos mal que en este caso hay la otra cara de la historia y he de decir que un año más me encantó abrir las puertas de mi taller en navidades y recibiros durante cuatro días en mi pequeño refugio. Ha sido un placer, de verdad.

Tengo que daros las gracias a todos lo que me seguís activamente a través de facebook e instagram (@veronica_moar), ¡gracias por acompañarme a diario! Pero, aunque mi presencia en estas redes sociales haya aumentado notablemente, al final todo esto tiene una doble lectura. Me explico: lo que de verdad cuenta son los hechos, que ese 'me gusta' se transforme en una venta y poder traspasar, de alguna manera, esa vida virtual. La realidad es que es complicado ganarse un sueldo realizando un oficio como el mío, ser autónoma es una auténtica aventura y una tiene que volverse un poco malabarista a veces. Así que, aunque sé que mis productos no son de primera necesidad, realmente os quiero dar las gracias a aquellos que me habéis apoyado más allá de las redes sociales y, sobre todo, cuando vuestras palabras se han acabado materializando en una compra. Sinceramente, es el mejor impulso que puedo recibir.

En este resumen no me puedo olvidar de toda esa gente tan especial con la que me he cruzado en el camino, personas que sin saberlo me han marcado muchísimo, que me han inspirado y con las que me ha encantado compartir conversaciones. En estas charlas se han perfilado futuras colaboraciones que espero que vayan germinando a lo largo de este año recién estrenado.

Para cerrar este post eterno (me ha salido así para compensar un poco mis recientes ausencias jeje), me gustaría acabar hablando de una de las mejores noticias que me podrían haber dado (yo creo que fue una especie de justicia poética por todos los meses horribilis anteriores). Como lo publiqué a los cuatro vientos seguro que ya sabéis de qué os hablo, pero por si hay algún despistado en la sala, os cuento de nuevo brevemente que el pasado mes de diciembre fui una de las galardonadas en los Premios Artesanía de Galicia entregados en un acto público celebrado en Santiago de Compostela. Se trata de la beca Eloy Gesto y está dotada con 3000€ que irán destinados integramente a ampliar mi formación así que, en cuanto pueda y cierre algunas cosas pendientes, haré mis maletas para viajar muuuy lejos.

Espero, como hasta ahora, seguir pasando por aquí de vez en cuando para haceros partícipes de todo lo que está por llegar. Siempre abierta a las sorpresas. Siempre abierta a la vida, aunque a veces no nos sonría. Siempre dispuesta a crecer. Gracias por leerme y por estar ahí. Un abrazo.

 

29.11.15

198.

A veces siento que voy un poco contracorriente y me replanteo una y otra vez cuáles son mis deseos y expectativas pero, sobre todo, hasta dónde tengo capacidad de llegar y cuáles son mis límites. La conclusión es siempre la misma: soy pequeña y, además, no entra en mis planes dejar de serlo. Mi nivel de producción es el que es porque sólo tengo dos manos y mi día tiene las mismas horas que el del resto de personas y, por este motivo, mis productos sólo están disponibles normalmente a través de la tienda online o cuando participo en algún mercado. Sin embargo, este año la situación ha cambiado un poco y, siendo consciente de lo importante que es poder ver las cosas en directo, me alegra poder anunciar que voy a estar un poco más cerca de vosotros gracias a mi presencia en tres puntos de venta diferentes, en Coruña, Santiago y Vigo!

En cualquiera de estas tiendas podréis encontrar un modelo que ya empieza a ser habitual en mi humilde catálogo: los cuencos con el brochazo en azul cobalto, naranja y gris azulado :)

Me gustaría empezar por Vaidhé. Es una tienda que abrió sus puertas hace poco pero que, gracias a la ilusión y buen hacer de Iris y Eli, ya es una referencia en Vigo para aquellas personas que buscan algo único, ediciones limitadas con un diseño especial, hechas en España. Hace unos años Iris, una de las dueñas, tuvo un gran detalle conmigo comprándome una figura de mi línea más personal (de hecho esa pieza lleva su nombre por esta razón!) así que cuando me dijo que se iba a lanzar a abrir su propia tienda me hizo ilusión poder devolverle de alguna manera ese empujón que ella me dio a mí en su día confiando en mi trabajo.

C/ Carral, 7 - Vigo


En Santiago está Merlín e Familia una tienda muy especial con una gran cantidad de artículos cuidadosamente seleccionados por Patricia, buscadora incansable de piezas originales allá donde sea necesario. Cerámica, música, libros, complementos, papelería, la lista es interminable...

Xelmírez, 14 - Santiago de Compostela


Y en mi ciudad también podéis encontrar estos cuencos en la tienda que la marca Artesanía de Galicia tiene ubicada en el interior del edificio de Afundación. Así que, además de ir a ver alguna exposición siempre podéis aprovechar para realizar alguna compra con ese sello que marca la diferencia y la calidad de las cosas hechas a mano. Para mí es un orgullo estar rodeada de una selección tan fantástica de productos realizados por artesanos gallegos. Diseño actual hecho 100% en Galicia.

Cantón Grande, 8 -  A Coruña


Por último - pero esto ya os lo contaré con más calma en los próximos días a través de mis redes sociales - aunque ya sabéis que este año mi producción ha sido un poco escasa, me gustaría volver a repetir la gran experiencia del año pasado y abrir las puertas de mi taller unos días antes de las fechas navideñas para que podáis pasar a escoger vuestros regalos directamente, tal y como a vosotros/as y a mí más nos gusta! ;) Además, he hecho piezas únicas y súper chulas en el torno que sólo podréis comprar si pasáis a verme! Pronto os diré los días para que reservéis alguno en vuestras agendas, ¿qué os parece?

*** Por supuesto, para l@s que vivís lejos y no os podéis acercar a ninguno de estos sitios, os recuerdo que podéis encontrar todavía alguna cosilla en la tienda online que está abierta las 24h!! Haced click aquí TIENDA