24.6.15

189.

Recuerdo ese olor tan especial en casa de mis padres, cada 24 de junio, por la mañana. Malva, hierba luisa, romero, helecho, hierba de San Juan, hinojo, ginesta... y agua. Como con otros recuerdos de mi infancia, hay un instante exacto que se ha quedado atrapado en mi mente. Soy pequeña, me acabo de levantar y estoy en el baño con mi madre. Me coge en brazos y me sumerge en la bañera que ella misma había llenado la noche anterior con agua, flores y hierbas, siguiendo una tradición que arrastra desde que ella era también una niña. El olor inunda mis sentidos y los pétalos y hojas se pegan a mi cuerpo. Apenas ha transcurrido un minuto y ya estoy fuera, envuelta en una toalla azul, recibiendo las caricias enérgicas de mi madre, que me seca la piel. Esa piel que, ahora, huele a flores.


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* Hoy, 24 de junio, he querido reinterpretar ese recuerdo.


11.6.15

188.


Coger aire. 
Sumergirse hasta no poder aguantar más la respiración. 
Sólo entonces, salir a flote.
O, lo que es lo mismo, vivir.




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Hace un par de años realicé una obra muy similar a esta pero, en su momento, no me convenció el resultado ya que no transmitía lo que yo visualizaba en mi mente. El otro día decidí retomar la idea y repetirla, llevando a la práctica lo que he aprendido desde entonces. La imagen que acabas de ver es el resultado.

7.6.15

187.

Hay palabras tan enraizadas en mi interior que a veces no me doy cuenta de que las estoy pronunciando en gallego. La mayoría son términos afectivos, otras están relacionadas con estados de ánimo y, una gran parte, tiene que ver con las tradiciones, las costumbres, la tierra... Así que permitidme que hoy mezcle un poco ambos idiomas para contaros un proyecto muy especial que comenzó hace un par de meses.

© Tino Barreiro
Si hay algo que me conquista son las mentes inquietas, creativas, que siempre quieren ir un paso más allá. Mentes que sueñan e imaginan, por ejemplo, un bosque lleno de vida... Tino es este tipo de personas. Cuando se puso en contacto conmigo, me contó que estaba buscando ceramistas gallegos/as porque se le había ocurrido la idea de utilizar piezas cerámicas - que tuviesen 'algo' especial - para montar los escaparates de la temporada Primavera/Verano en las zapaterías que pertenecen a su familia. Sin embargo, la intención no era que sirviesen como meros objetos decorativos sino que su idea iba mucho más allá. Estas piezas servirían de soporte para plantar en su interior landras* de carballo**. Su sueño era que éstas brotasen poco a poco en el escaparate, durante la primavera, para luego poder trasplantarlas en los montes de Vinseiro y que, con los años, sirviesen de sombra para los demás. Había imaginado un escaparate que durase muchas primaveras. Cuando me contó su idea, me conquistó. Pero, creedme, ver el resultado en directo es todavía más emocionante...


Si sois de Santiago u os coincide estar por la ciudad, todavía disponéis de algunos días para ver en directo esta colaboración. La zapatería Moksín está ubicada en la C/ Montero Ríos, 29 (Santiago de Compostela). Pero, tanto a Tino como a mí nos gustaría que el mayor número de gente posible disfrutase de este proyecto, así que me alegra mucho anunciaros que una pequeña muestra/exposición viajará los próximos días 12, 13 y 14 de junio a los Jardines de Méndez Núñez (A Coruña) coincidiendo con mi participación en la tercera edición de Citinart (+ info aquí). De verdad, si tenéis un rato acercáos, porque creo que os gustará! Si no, ved este vídeo a modo de adelanto!!




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* landra = bellota
** carballo = roble

31.5.15

186.

La mayoría de las imágenes que os enseño hoy las he tomado esta misma mañana y, aunque la intención de la sesión de fotos era mostraros con detalle la ensaladera que he hecho en colaboración con Caterina, mientras hacía la selección me he dado cuenta de varias cosas...

Por un lado, viendo esta pieza 'en acción', estoy muy contenta con el resultado. He utilizado gres: un material nuevo para mí, de aspecto rústico, muy resistente y también un esmalte mate. Se podría decir que son piezas únicas pues cada una está realizada a mano, en el torno, por lo que no hay dos iguales. En su acabado no sólo ha influido mi mano, sino también el lugar del horno en el que han sido cocidas, adquiriendo así distintas tonalidades. Me alegro mucho de que Caterina me tentase hace meses con la idea de crear algo juntas; a pesar de la distancia que nos separa, he sentido que las dos hemos estado muy volcadas en todo el proceso desde el principio y creo que eso se nota en el producto final. La ensaladera irá muy bien acompañada de una cuchara de madera de boj, tallada artesanalmente en Cataluña. *Podéis ver imágenes de todo el proceso en este enlace (aquí)*

Cuando pensaba en la presentación de esta pieza, siempre me la imaginaba en un escenario especial y, por supuesto, ¡con una ensalada sabrosa dentro! Tras darle muchas vueltas, se me ocurrió proponerle a uno de los restaurantes con más encanto de Coruña la idea de trasladar la sesión de fotos a su local. No tenía nada que perder así que les escribí... Desde el primer momento Ana y Pablo, los dueños del Valentín, me abrieron las puertas de su espacio sin dudarlo, poniendo todo de su parte y, la verdad, no sé cómo agradecérselo.


Hoy me he emocionado al ver cómo se involucraban en cada detalle desde los camareros, Rebe y Fran, hasta el equipo de cocina al completo quienes han preparado, con todo el mimo del mundo, unos platos exquisitos. La mesa lucía espectacular, si no juzgad vosotros mismos:


Por último, pero no por ello menos importante, también tengo que darle las gracias a mi amiga Sandra por haberse dejado liar para esta sesión de fotos y por confiar tanto en mí desde el principio. Yo no soy fotógrafa profesional, pero con personas como ella ¡¡todo se vuelve muuucho más fácil!! 






Con todo esto, la conclusión a la que he llegado es que mi pequeño proyecto se transforma en algo grande en días como el de hoy. Cuando el resultado es la suma de todas estas personas, cuando se vuelve humano, todo tiene sentido... Es comparable a la sensación de sentarse a la mesa, en buena compañía, mientras disfrutas de una comida que se alarga toda la tarde, charlando.

Si estas imágenes os han abierto el apetito y os apetece formar parte de alguna manera de este pequeño-gran proyecto, permaneced atent@s porque el martes día 2 de junio, una serie muy limitada de ensaladeras estará a la venta en la tienda online de Caterina Pérez (aquí). ¡GRACIAS!

24.5.15

185.

El coche se detiene; desde el interior paseo mi vista por el entorno.  Es un día claro, fresco, corre una ligera brisa. Lo primero que capta mi mirada es una construcción de planta circular, envuelta en piedra y ventanales infinitos. En un lateral, como si de un brazo extendido se tratase, se abre una pasarela acristalada que comunica esta plaza central con otras áreas. Las formas, los colores, la arquitectura en general, todo es tan distinto que me parece estar en otro país. No comprendo cómo no había visitado antes este lugar.

Cojo mi cámara y salgo del coche. Me llama la atención el silencio - casi absoluto- y, a partir de este momento, se instala en mí una sensación que me acompañará durante toda la visita: aquí se ha detenido el tiempo. Entre las múltiples señales que hay a cada paso, localizo un cartel que indica la entrada a la planta de producción. Vacilo un poco si debo abrir esa puerta algo enclenque, pues parece que al otro lado del cristal hay simplemente un espacio abandonado, pero dentro puedo ver otra señal que me invita a entrar. Pasado el umbral se asciende, por unas frías escaleras, a la planta superior. Comienza la visita, estoy en el Laboratorio de Formas.

 
Mi cámara se llena de fotos, de cada rincón, de cada parte del proceso, de cada detalle y, aún así, soy consciente de que he acariciado simplemente la superficie. Estoy de nuevo en el coche deseando no haberme marchado, deseando volver otra vez.

Sargadelos es un lugar que es historia y en el que se hace historia, a pesar de los vientos tan poco favorables que la azotan en los últimos años. Es el sueño de dos hombres: Luis Seoane e Isaac Díaz Pardo, que imaginaron en su día que el desarrollo y la varguardia de una tierra se encontraba en su cultura y en sus propios recursos (materiales y humanos) e hicieron todo lo posible para llevarlo a la práctica. Todo esto, a día de hoy, tiene un valor incalculable y creo que no somos del todo conscientes.  Nos estamos dejando llevar por modas y tendencias tan efímeras que no dejan ningún poso en nuestro interior. Aplaudimos lo efectista, aquello que busca una reacción inmediata por nuestra parte. Se nos quiere vender la manzana más brillante de la cesta y no nos damos cuenta de que todo lo que la recubre es cera. Nos estamos quedando en la superficie cuando, mucho antes que nosotros, había personas que sabían que alcanzar un sueño lleva mucho más tiempo y esfuerzo.

***

Esta mañana, una gran amiga, me dedicó unas líneas que (aunque me quedan grandes) me parecen el broche adecuado para esta entrada:

"O "handmade" en Galicia sempre foi "feito a man" e ten máis anos ca min e máis. Agora vexo desde lonxe como unha gran amiga vai ocupando o lugar que lle corresponde nesa rede de artistas de noso, orixinais e con moito que contar en diferentes soportes, á marxe de modas, que loitan arreo polo seu proxecto lento nun escenario global perdido na aceleración..." (Antía Marante, desde Kiel)



10.5.15

184.

Esta semana ha vuelto a haber bastante movimiento por la tienda online. Aunque he compartido algunas novedades a través de facebook e Instagram, todavía no os había presentado con un poco de detenimiento las piezas más recientes que han salido del horno.

Aunque cada pieza es como un hijo, seguro que habéis notado que estoy muy contenta con algunas en particular. Recuerdo que los primeros meses en clase de cerámica (hace ahora casi cinco años!) yo ya quería realizar una tetera. Por aquel entonces yo no había tocado un torno en mi vida así que la hice aplicando la técnica de churros, que era lo único que "controlaba". Desde entonces, siempre ha estado en mi lista de tareas/deseos, así que tenía muchas ganas de mostraros al fin los primeros modelos que han pasado mis controles de calidad :)




Algunas personas me han comentado que se han notado cambios y una evolución en mi cerámica y la verdad es que así es. Como sabéis, llevo una temporada muy centrada intentando mejorar mi técnica en el torno y, por otra parte, también he logrado crear mis propios esmaltes en dos colores que me apasionan: el verde turquesa y el azul oceánico. Todo esto es un valor añadido así que ojalá se perciba en mis últimas piezas y, sobre todo, que os gusten mis nuevas propuestas!! Lo que tengo claro es que me quedan detalles por pulir y que todavía veréis alguna novedad más (sobre todo en cuanto a materiales se refiere), pero todo esto irá llegando poco a poco, sin prisas.



La verdad es que estoy muy emocionada porque hay varios productos que ya se han agotado, como es el caso de las teteras o los jarrones, pero os invito igualmente a que os paséis por la tienda online por si hay algo que, quizás, lleve vuestro nombre :) A los/as que ya os habéis pasado, quiero daros las gracias por vuestra compra; ya me he acercado a la oficina de correos así que todos los paquetes van rumbo a sus destinos! (os he escrito un mail con todos los detalles).




Para acceder a la tienda online, podéis hacer click aquí
Si sois de Coruña y deseais realizar alguna compra directamente, 
podéis escribirme un mail a hello.veromoar@gmail.com


28.4.15

183.

He desplegado un mapa sobre la mesa y llevo un rato observándolo. Mientras dibujo con mi dedo el contorno de Formentera, me pregunto cómo una isla tan pequeña puede contener tanto en su interior.


Allí, el tiempo se detiene. La vida, al menos en esta época del año, es lenta, pausada, auténtica. Mi vista se va acostumbrando a una paleta de colores que se repite: turquesa, ocre, verde, blanco, amarillo. Pero, sobre todo, lo que impregna cada rincón de la isla es un olor que consigo descifrar justo el día antes de mi vuelta a casa; huele a sal y a romero.


Esta pequeña escapada no hubiese sido lo mismo sin mis compañeros de viaje: Caterina, Álvaro, Mònica y la pequeña Alma. Allí nos fuimos para fotografiar la última colección de Caterina Pérez (podéis ver las imágenes aquí y aquí). Por eso, Formentera también es sinónimo de conversaciones eternas, de sonrisas, bailes y largas sesiones de fotos, de amaneceres y puestas de sol, de faros y cuevas abiertas al mar, de sueños compartidos, de planes de futuro. En resumen, de complicidad, como siempre.