30.5.13

99.

Hace poco os contaba que en la última feria en la que participé, hubo una anécdota muy bonita que surgió de una conversación entre un padre que llevaba a su hija sobre los hombros. Al pasar por delante de mi mesita la niña - que en mi imaginación, no sé por qué, decidí que se llamaba Candela - exclamó: '¡Mira esas tazas papá! no tienen asa, ¿para qué sirven?'. Ante esta pregunta él le respondió: 'Pues son cuencos y sirven para beber, para tomar cereales, pueden servir para poner una planta o, simplemente, para guardar cosas bonitas que te gusten a tí'. Sentada a mi lado estaba una gran amiga, las dos nos miramos y sonreimos... Eso es educar.

Desde entonces me gusta ver estas tazas*cuenco como una pieza a la que cada uno de vosotros le daréis vuestra propia interpretación, las haréis vuestras y formarán parte de vuestro día a día.

Éstas son las últimas que han salido del horno, con el color azul como protagonista.





7 comentarios:

  1. Sonrisa cómplice. Bonito azul-mar que nos traes hoy :)

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  2. Qué linda anécdota! :) yo definitivamente pondría plantitas en la taza/cuenco :) me encanta la de puntitos azules :))

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    1. La verdad es que me encantó escuchar esa conversación! Muchas gracias, un beso! :)*

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  3. Todas son muy bonitas, pero la de puntitos azules ya ha encontrado a su dueña!

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