13.11.13

118.

La cocción en el horno de cerámica es una prueba por la que siempre hay que pasar. No vale coger ningún atajo ni hacer trampas; es inevitable. Mis piezas pasan normalmente dos o tres veces por el horno y ésto no deja de ser un riesgo porque cada vez que sometemos algo a una cocción no sabemos qué nos podemos encontrar al abrir la puerta. Por eso, yo tengo insomnio cada vez que dejo mis piezas cociendo durante toda la noche. Me resulta imposible conciliar el sueño porque cualquier fallo, despiste o capricho del destino, se verá a la luz del día. Y, cuando las cosas no salen como deseabas -con todo el trabajo que hay detrás de cada pieza- creedme que es difícil de digerir, por mucho que una se vaya acostumbrando...

Pero, cuando todo sale bien, uf! eso es indescriptible. En mi caso no puedo dejar de mirar y remirar lo que acaba de salir del horno, analizando cada recoveco. Me cuesta creer que todo haya salido justo como yo deseaba. Es una sensación de alegría y satisfacción inmensa. Sobre todo cuando tienes que tener algo listo para una fecha determinada y el factor presión sobrevuela tu cabeza y tu ánimo. 

En el caso de estas tazas*cuenco no puedo esconder mi sonrisa... el horno se ha portado muy bien con ellas!

Todos estos mini cuencos y más cosas están ya embalados para llevármelos el próximo 30 de noviembre/1 de diciembre al We Love Cats Market, en Barcelona.

4 comentarios:

  1. precioso!! con ganas de pasarme ya por We Love Cats Market!!!

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    1. ohhh! gracias Judit! Date a conocer si te pasas eh! ;)

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  2. Que maravilla Vero!!!Son preciosos!!Que te vaya muy bien en Barna!!Besos mil!

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    1. Gracias toxiño! Ahí voy, a la aventura total!! Ya oscontaré ;)

      Muak!

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