4.8.14

150.

Al igual que el año pasado por estas fechas, he estado una semana en Pontevedra donde he asistido a un Curso Internacional de Cerámica Artística (podéis leer la crónica del año pasado aquí). 

La experiencia ha sido de nuevo estupenda, ¡me da que acabaré siendo asidua y el año que viene repetiré!. Aparte de las charlas y las horas de taller, me quedo principalmente con el clima que se respira entre los compañeros. Da igual la edad o el estilo de cada uno, a todos nos une una pasión común. Ése es nuestro punto de encuentro y es un verdadero placer compartir charlas, experiencias y risas en un ambiente tan ameno y distendido.


Este año he tenido el gusto de conocer de cerca a Graciela Olio que vino desde Argentina para mostrarnos con gran generosidad su trabajo en el campo de la fotocerámica. Si tuviese que definir su obra yo diría que son piezas aparentemente sencillas, conceptuales, que transmiten un mensaje no sólo personal sino también de marcado carácter social (incluso de denuncia en algunos casos).


El otro docente fue Josep María Mariscal y su trabajo me dejó impresionada. Él es alfarero desde que tiene uso de razón (lo heredó de su padre) y en los últimos años ha comenzado a investigar la técnica de las cristalizaciones con unos resultados impresionantes. Josep es un hombre amable, cercano, con una mirada sincera y creo que éso se transmite en sus piezas.
























Y así, tan concentrada, me pillaron a mí! ;)

Foto de Graciela Olio


2 comentarios:

  1. Qué bueno es aprender cosas nuevas, ¿verdad? Esas cristalizaciones son muy sorprendentes para mí. Preciosas...

    +besos, Verónica

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    1. Creo que si no tuviese mi dosis anual de aprendizaje sentiría que me falta algo fundamental...

      Un abrazo grande, guapa*

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