21.1.15

173.

Creo que se nota bastante que, a nivel profesional, tengo muchas ganas de que suceda 'algo'. No sé exactamente qué es, ni cómo ha de ser, pues no tiene tanto que ver con un cambio sino más bien con una evolución. A estas alturas, me parece que ya tengo una línea que me define a mí y a mis piezas, sin embargo, estoy segura de que me quedan muchos rincones por explorar y me apetece llegar a ellos, indagar... Todas estas sensaciones - aunque ya me habían rondado hace meses - se instalaron en mi cabeza el día que salió este minúsculo jarrón del horno.


Recuerdo perfectamente cada paso durante su elaboración que comenzó un día en el que amasé una pella de barro para tornear un cuenco lanero. Como la bola de arcilla me parecía un poco grande le corté, sin demasiado cuidado, un trozo y lo aparté. Cuando terminé de tornear el cuenco me disponía a limpiar el torno y recoger para marcharme pero entonces ví la minúscula bola que había dejado antes sobre la mesa. Decidí hacer 'algo' con ella. Me costó centrarla pues casi desaparecía entre mis manos y se me ocurrió hacer un pequeño jarrón aunque realmente el barro era tan escaso que las paredes eran demasiado finas y tendían a deformarse. Más o menos conseguí darle forma; hacerle una boca pequeña y un cuerpo redondo. Entonces, limpié el torno, recogí y me marché. 

Al día siguiente, cuando quise retornear el pequeño jarrón (es decir, darle forma por la parte de abajo) me dí cuenta de que iba a ser una tarea muy complicada pues era tan minúsculo que apenas podía anclarlo sobre el plato del torno y si le quitaba demasiado barro me quedaría sin fondo. La verdad es que cuando terminé era de todo menos uniforme así que, aprovechando esta imperfección, le dí un pequeño golpe sobre la mesa de manera que su centro quedó desplazado hacia un lado. Pasaron los días; cuando secó lo suficiente, lo cocí por primera vez y, como salió entero tras la cocción, el siguiente paso era esmaltarlo. Me pareció buena idea probar diferentes esmaltes que hasta ahora no había mezclado entre si y utilicé esta pieza a modo de conejillo de Indias. Una vez más, entró en el horno. Pasados dos días, cuando abrí la puerta para ver la cocción mis ojos se fueron directamente hacia él...

Desde entonces es una de mis piezas favoritas y, aunque pocas veces me quedo con parte de mi trabajo, éste ocupa un lugar especial en mi casa. Me gusta que haya sido fruto del azar, de una serie de acciones involuntarias, encadenadas, sin ninguna intención más que ir haciendo, casi sin meditar. Además, me ha hecho pensar que a veces lo que uno busca acaba llegando cuando menos se lo espera. Sin pretenderlo, este jarrón es un boceto de lo que está por venir.




10 comentarios:

  1. Pues lo que está por venir va ser impresionante porque ese pequeño jarrón es una preciosidad! Impacientes por ver más!

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    1. muchísimas gracias! Yo también espero que lo que está por venir sea algo especial ^_^

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  2. Lo leo y no lo creo. Me siento tan identificada ahora mismo con tus palabras... Creo que me encuentro en una situación parecida a la tuya, y lo único que me apetece es dejarme llevar... Por cierto, esa pieza, fruto de azar, me parece maravillosa! No puede ser más bonita... Un abrazo enorme

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    1. Hay una frase que me gusta mucho que dice "Lay on your back and float" que resume muy bien esa idea de dejarse mecer por el agua y ver hasta dónde nos lleva la corriente... eso sí, tratando de disfrutar del camino :)

      Un abrazo y gracias a tí!*

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  3. Hola,
    A mi me parece un jarrón precioso, sencillo y encantador, así que seguro que lo que está por venir es una maravilla.
    Un saludo!

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    1. gracias María Luisa! las cosas más pequeñas y sencillas siempre me roban el corazón quizá por eso a mí también me parezca precioso! :)

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  4. Creo que ese tipo de casualidades forman parte del proceso creativo. Y que no son tan casuales como parecen, sino que se producen por algo, algo que ni nosotros mismos entendemos. Esos momentos en los que el inconsciente lleva las riendas son tan mágicos, verdad?

    +besos

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    1. Es una especie de azar que nos guía de manera inesperada de ahí que la recompensa sea el doble de grande...

      Un abrazo guapa*

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