19.4.15

180.

Algunos encargos son como ventanas que se abren a paisajes nocturnos. Hacen que me adentre en rincones inhabitados, inseguros, inestables. Me alejan de lo que está al otro lado durante una larga temporada. No es una cuestión de técnica, de falta de recursos o ideas, ni suponen un reto en cuanto a realización. Es algo más complejo. Tiene que ver con asimilar dónde están los límites. Mis límites; más allá de los marcos de esa ventana, más allá de ese paisaje que observo. También tiene que ver con encontrar un equilibrio. Mi equilibrio; entre lo que deseo y lo que debo hacer en un momento dado. Tiene mucho que ver con la parte de mí que libero durante el proceso. Con la luz que siento que se me escurre entre las manos, con el ánimo que se apaga, con el cansancio que no es físico... Pero, sobre todo - cuando la vista se acostumbra a la oscuridad y se distinguen las formas con más claridad - se trata de aceptar que estos paisajes son también parte del camino. Una ventana siempre debe ser una oportunidad que se abre, aunque cueste reconocer lo que hay al otro lado.

1 comentario:

  1. Creo que entiendo lo que dices. El mayor reto en este caso es creativo, no técnico, porque lo más difícil resulta conseguir adaptar la propia esencia a los requisitos impuestos. Unir la visión propia con la visión de otro. Eso les digo también a mis alumnos cuando se quejan de algún trabajo que no les motiva. En mi opinión, en esa "incomodidad" encontramos cosas que no sabíamos que estaban...
    Vamos, que creo que he repetido lo que tú has dicho. Pero es que también pongo las cosas por escrito para aclararme yo misma... ;)

    +besos

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